De la cocina de su casa al paladar nacional

En junio de 1977 tras el fallecimiento de su madre, Hermelinda Carpio pasó a ser el principal sostén de su familia. Con hijas aún en edad escolar, decidió comenzar un negocio en su propia vivienda y así se fundó uno de los mejores y más famosos restaurantes arequipeños.

Diseñó su negocio en base a su condición real del momento, que le impedía trabajar fuera de casa por tener hijas menores y no tener nadie con quién dejarlas. Así, en su casa implementó en una pequeña sala su restaurante.

Escogió dedicarse al negocio de la comida, debido a las habilidades y tradiciones culinarias que poseía. Ello empató con el orgullo local por los platos típicos de la gastronomía arequipeña.

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